Los Pedroches Popular

“¡¡Son las Autonomías, estúpido!!”

Escrito el 13 noviembre, 2011 archivado en Nacionales 2011,Opinión,Participación por admin

Las diputaciones provinciales, deberán promover la prosperidad social y económica de cada provincia” Constitución de 1812

Hace ya unos meses, que el candidato socialista a la presidencia del Gobierno Alfredo P. Rubalcaba, lanzó en pleno debate de los recortes en las administraciones, la posibilidad de suprimir de una “estacada” las diputaciones provinciales, por ser en palabras suyas “una cuarta Administración que sobra, y que permitiría a un ahorro  total de mil millones de euros y mil cargos políticos”, una propuesta polémica y arriesgada que provocó toda una oleada de protestas públicas, incluso entre miembros destacados dentro del PSOE que se alzaron en contra (el mismo presidente de la Junta de Andalucía, defendió el mantenimiento de las mismas).

Lejos de ser una eventual “ocurrencia” de las que los socialistas españoles nos han tenido acostumbrados en los últimos tiempos, el líder de los socialistas, la volvió a poner encima de la mesa, el pasado lunes, en el debate electoral que mantuvo con el candidato del Partido Popular, Mariano Rajoy, lo que me ha hecho que tras un largo tiempo queriendo escribir al respecto, me haya inclinado a hacerlo definitivamente.

Somos muchos los politólogos, juristas y constitucionalistas, que ponemos en valor el verdadero papel que juegan estos entes político-administrativos, al considerar el papel ejemplar que éstos tienen en procesos de asistencia técnica, jurídica y económica a los municipios, sin olvidar la cobertura de servicios mínimos que llevan a cabo en algunos pequeños municipios.

Así autores como J. Santamaría, Catedrático de Ciencia Política de la Universidad Complutense de Madrid, abogan por una “completa reforma del sistema político territorial encaminada a una mejora de la optimización de los recursos, que facilite en último término un mejor acceso de los ciudadanos a las instituciones”.

El propio Partido Popular, el pasado mes de julio, presentó en Pontevedra, en una reunión de M. Rajoy con una treintena de presidentes populares de diputaciones, cabildos y consells de España, un manifiesto en favor de un plan de reforma y reordenación institucional y competencial de las administraciones públicas españolas, cuyos principios básicos serían el compromiso con la austeridad político-presupuestaria (que permita incluso la eliminación de duplicidades y de órganos innecesarios), una mayor transparencia en la gestión eficiente y económica de los recursos públicos, y el apoyo a la creación de empleo y garantía de las políticas sociales, siempre abogando por un funcionamiento racional, justo y equilibrado, amparado en una nueva y reformada Ley Básica del Régimen Local (respeto a la autonomía de los Entes Locales), y en una nueva propuesta de reforma de la financiación local, que en su caso delimite política y económicamente un núcleo claro de competencias propias y funciones delegadas en razón de una mayor cercanía al vecino y el menor coste de prestación de servicios básicos

Es innegable la necesidad de emprender una rigurosa y eficaz actuación de reordenación del sector público, pero desde el Partido Popular creemos que en aras de alcanzar ésta, resultaría injusto y equivocado llevarse por delante a unas instituciones de tanta relevancia política y social como las diputaciones. No hay que olvidar que las diputaciones provinciales son instituciones político-administrativas que acumulan más de doscientos años de historia.

Desde el Partido Popular, creemos en la existencia de las diputaciones provinciales entendidas como administraciones territoriales con competencias propias y autonomía para la gestión de sus intereses, fundamentando su indispensabilidad en la labor técnica y público-administrativa que brindan a los pequeños y medianos municipios.

El pasado mes de Agosto, el diario ABC Córdoba, realizaba un interesante y valioso repaso a lo largo de la historia de la institución provincial cordobesa, entre cuyas primigenias actuaciones encontramos el diseño de los grandes hospitales de la capital, los colegios provinciales, o la elaboración de la red de caminos provinciales y el abastecimiento de la red de aguas de municipios de la provincia.

Casi doscientos años después, la Diputación provincial de Córdoba, cuya sede principal se encuentra en el Palacio de la Merced, ofrece servicios imprescindibles a un total de 476.561 habitantes de 74 municipios de la provincia, a través de las conocidas empresas públicas provinciales Epremasa –empresa pública dedicada a la recogida y tratamiento de residuos sólidos urbanos-, Eprinsa –empresa pública encargada de la informatización y asistencia técnica informática a un gran número de ayuntamientos de la provincia- o Emproacsa –empresa pública encargada de la gestión del agua en 65 municipios cordobeses-. Igualmente, el área de influencia de esta administración se extiende a lo largo de todo el territorio cordobés a través de una red viaria de casi 2.000 kilómetros de carreteras (la más extensa de Andalucía), cuyo mantenimiento depende directamente de las arcas provinciales, cuyo presupuesto gira en torno a los 11 millones de euros, o el trascendental Consorcio Provincial de Extinción de Incendios, que presta cobertura a los 73 municipios consorciados.

Una amplía carta de servicios públicos que independientemente de su gestión a lo largo de los últimos años, son en general positivamente valorados por los contribuyentes cordobeses, especialmente por aquellos que residen en comarcas como la de Los Pedroches, marcadas históricamente por un evidente atraso social y económico, lo que realza el papel de estas administraciones al servicio de las necesidades más esenciales y perentorias de ciudadanos que como los villaduqueños se benefician de ellas.

Termino concluyendo esta breve reflexión, aludiendo al titulo de la misma. “Es la economía, estúpido”, fue un eslogan político de éxito en la campaña electoral norteamericana de B. Clinton contra G.Bush que dejó al presidente republicano en un solo mandato. Dicho eslogan podría perfectamente valer para la actual campaña electoral española, en unas elecciones legislativas, cuyo debate central se centra, por la delicada situación en la que nos encontramos, en la materia de recortes y en la lucha por sanear unas malogradas cuentas públicas herencia de una desastrosa gestión económica socialista…

La variante introducida, “son las autonomías… estúpido”, intenta despertar la atención de todos aquellos cuantos puedan caer en el error de centrar los recortes públicos en administraciones, en las administraciones públicas locales, o provinciales, como el candidato Rubalcaba, que en pleno debate electoral llego a afirmar que la labor principal de las diputaciones podía ser prestada de igual forma por las comunidades autónomas. Una vez más, el candidato socialista se equivoca, y mucho, ya que como coinciden al unísono una gran masa de ciudadanos, políticos y expertos, el “quid de la cuestión” se encuentra precisamente en los entes político-administrativos autonómicos, que han crecido y crecido de manera desorbitada para convertirse en muchos casos en “gigantes administrativos” al servicio del despilfarro y la gestión ineficiente de unos recursos públicos cada vez más escasos. Si bien es cierto, que han crecido en paralelo a un progresivo incremento competencial, éste no puede justificar tales ineficiencias e inoperancias. Mientras, los entes locales y municipales (municipios, mancomunidades, diputaciones, cabildos, consejos…) siguen siendo los grandes olvidados en España, por no decir maltratados, cuando recordamos las deficiencias económico-financieras a las que se ven expuestos diariamente. Y es que en la actualidad, los entes locales en España gestionan poco más del 13% del gasto público, lo que está lejos de la media europea, que se sitúa cerca del 25%, lo que demuestra una vez más que el desarrollo del gobierno local en España, sigue siendo una tarea pendiente de la democracia española.

Nadie puede ignorar la cada vez más necesaria reordenación de los organismos territoriales en España para que sean  más eficientes y se pongan fin a las duplicidades existentes entre administraciones, por ser uno de los grandes males del actual Estado español de las Autonomías, pero no es menos evidente, que ésta debe acometerse primera y principalmente en las entidades autonómicas, y no en las entidades municipales y supramunicipales, las grandes perjudicadas en esta España descentralizada política y administrativamente.

J. Alberto Benítez Amado
Licenciado en Ciencias Políticas y de la Administración.
(Universidad de Granada)
Vocal del Partido Popular de Villanueva del Duque

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